LA CLAVE

De insolente pecaría intentando sonsacar los secretos de tu alma. Me basta con entender el  dossier de tu sonrisa y el edén de tus caricias cuando a mí, te has entregado: recado subliminal, dictado por tu silencio. Y, ahora,  tras un indecible encuentro, con la alcoba desastrada, el relax nos lleva al sueño, para juntos despertar. ¡Sin interés de indagar, tanto amar me ha revelado la clave de tu misterio!

doctorpoeta