Enséñame a cambiar el mundo para achicar su inmensidad; se aclarará su neblina de intangible: cantarás nuestra balada y yo tararearé;  mis besos te atraparán y, embriagados tras soltar, bajaremos de lo eterno porque podremos volar; me despertarás al alba, jadearé con tus caricias y tus dedos, por mi frente, con dulzura pasarán.


doctorpoeta