¿POR QUÉ? ¡JÓDER!

No me mandes muy lejos
que mi ida no sea olvido;
me lo exige tu silencio,
para nada comedido,
aunque creo que tienes celos.

Nunca tú me lo habías dicho,
el sentir lo llevas dentro;
alzas al cielo tus ojos
y, para que miren mi cara,
tirar de tu mano quiero.

-“Ni engaño ni mal deseo;
soy leal en cuerpo y alma,
nunca dudes que te quiero;
en mi amor siempre hay constancia,
soy tan fiel como sincero”-

Tengo que tirar, con fuerza,
de tu mano y tu silencio:
tanto, a tus dudas, te aferras,
que, aun con rabia, tiro flojo
y tu obsesión no destensa.

Yo te seguiré queriendo;
sé lo que por mí tu sientes,
aunque ofrezcas resistencia.
¡No hice nada, no malpienses,
no dudes de mi inocencia!

¿Para siempre?, ya me largo;
¡me voy ya, no desesperes!;
si te arrepientes de algo,
que será cuando te enteres,
abiertos tendré los brazos…..

doctorpoeta