
SOLOS
Regresa a mí del bullicio,
trae a mi silencio tu alma;
ambos solos: tú y yo.
¡Seda nervios, ven en calma:
que un honor es esperar
el placer que ya anhelaba!.
Vuelve a mí porque fenezco;
¡resucítame bailando!
muy juntitos, despacito
que, cuando prendan las almas,
bien les viene un ritmo lento
para que atice la llama.
Y ¡cierto!: si lo quieres,
cuando llegues brindaremos;
alzaremos nuestras copas
cuando convictos sellemos
las firmas de amor eterno.
Entre suspiro y suspiro,
un te quiero, tragos, besos,
y acallado el tintineo,
nuestra canción cantaremos;
baladas, algún bolero,
tangos “largando” por celos,
un tema de Manzanero
y, un moonwalk, bailando suelto.
Si disipará el cansancio
en el sofá de dos cuerpos
y para templar travesuras
y la sed por el esfuerzo,
agua fresca beberemos.
Llegada la noche al cierre
y el amor relegue al sueño,
acariciaré tu pelo,
tu talle en reloj de arena
y, al tiempo que nos besemos,
apretaré tu cintura
para detener el tiempo.
Y mi dicha que es notoria
ahora que sólo lo pienso,
¡imagina, el remanente,
cuando llegada la hora,
respiremos cuerpo a cuerpo
y el aroma a incienso llegue!.
Antonio C. Rodríguez Armenteros
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