
¿Podrá volver perengano
a levitar por el cielo,
y sus sueños e ilusiones
circulen, en libre vuelo?
¿Verá reanimar, la brisa,
el impulso de la Tierra
sobre su eje engrasado,
para rotar, día tras día,
por la vida y sus amagos?
¿Y que el orden sideral
sea quien vuelva a decidir,
el rigor de su traslado,
vadeando en torno al Sol,
de su Sistema, encargado?
¿Pasará el tiempo al albur,
con su sosiego, o su cruz;
sea de blanco, sea plomizo,
guste el rojo o el azul?
¿Querrá dulzura el amor;
la contingencia, reparo;
la lucha, compensación
y justicia, el maltratado;
la vida, mucha ilusión y la muerte,
un poco rato?
Muchos niños nacerán,
que humanicen la «función»,
que el elenco es de ficción.
Con la mente más tranquila,
reivindicar la razón
y alternar con el tarot
(singular superchería,
canal de liberación,
donde ilusiona el “quizás”,
cuando te augura un gran día)
es la inigualable opción,
para mantenerla activa.
doctorpoeta
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