Podría escribir sin odio
y sin blasfemia
con la idea bien lijada
y esmaltada de entelequia;

acercaría mi pluma, al sueño,
donde no caben desprecio, ni ruindad;
desafuero ni sentencia;

donde la sangre es icor
de azul pureza
que circula, sin escape,
libre de desavenencia;

donde, del alma, se esfuma
la porfía de la pena
y hambre, llanto,
guerra y muerte,
no blanden con las banderas.

Podría escribir…
y, me ha llevado el poema,
a borrarle la inmundicia
y a rimar, por la quimera.

Antonio Carlos Rodríguez Armenteros