
Frustrada la cita,
¿cómo puede el amante
escapar de la noche de aullidos
que, el oído, acribillan;
del hedor a excremento
y orina de bestia
que despide la yerba;
de la luna, los astros y estrellas,
que anuncian alerta,
preocupadas del rayo
que augura tormenta;
o del cielo,
empapado de nubes ,
que los truenos revientan;
del viento furioso, que remueve
los celos, irrita los ojos
y desata calumnias?
¡Cuando cesa la lluvia.
renace, sin cerco, la luz de la luna,
de los astros y estrellas que,
benignas, alumbran…
Aunque no asoma ella!
doctorpoeta
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