
Leía a la sombra del sauce,
corrías…
¿hacia dónde? ¿qué sé yo?
Hacia mi lado, ¡no creo!
Pero, a pique de arrollarme,
en mi mole, reparaste
y tu salto, me esquivó.
¡Uf! Fue sorteado mi cuerpo,
aunque el susto me quedó;
pronto, me olvidé del miedo
pues, no se pudo evitar
que tu falda, me rozara
y también, tu delantal.
¿Fue fetichismo? ¡Qué va!
Desde una estrofa ignorada,
de algún poema de amor,
me vino, en suave vuelo,
un inesperado aliento,
una brisa, que acaricia,
como pétalos de flor;
un ala de gorrión,
planeando por mi cara,
que, tras besarme, pió.
Y, al fin, en mi corazón,
una doblez de tu alma,
(no era roce, no era brisa)
pespunteada, quedó.
doctorpoeta
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