Decidí ejercer mi derecho a la reflexión haciendo un alto en el recorrido de la muralla de Lugo, grandioso resto arqueológico considerado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad, para analizar si este tipo de monumentos suscitan, meramente, un interés histórico para asombro y deleite de quienes, como yo, nos recreamos por ellos o, paralelamente, también puedan contemplarse como bastiones de la intransigencia.
Es obvio que la simbología de la muralla continúa vigente en nuestros días; arquetipo de muchos comportamientos, cada vez más con más frecuencia se levantan tantas como insalvables: el acceso a la dignidad se obstruye con descaro y vanagloria repeliendo cualquier forma de contraataque.
doctorpoeta
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