¿HAY PELIGRO EN PRIMAVERA, QUE POR LA GUERRA NO SEA?
¡Depende!
Subiendo y bajando,
girando y trotando;
de amor, desmayados,
haciéndonos aire,
otra vez respiramos.
Otro beso nos damos,
otra vez nos rozamos,
arriba, abajo,
gritando y callando
y después, a dormir,
tal vez eposando.
Y a las aves, volando
lindos trinos, cantando,
les dábamos paso.
Otra vez, sobresalto,
porque el cielo es así:
ora raso,
ora truenos y rayos.
Quisimos mirarnos
y las luces de estrellas,
su cupo, gastaron;
querían alumbrarnos:
estaban sin velas,
pero un «puente», tramaron
y no saltó el cuadro.
Quisimos, de nuevo,
besarnos;
y libando la miel de los labios,
giramos, trotamos,
subimos, bajamos
y, de amor, desmayados,
soplándonos aire
y otra vez suspirando,
quisimos rozarnos.
Nos sentimos amados
y otra vez levitamos,
soñando y tronando…
¿Agujetas saldrán del halago?
¡Verdes brotes en los campos!
doctorpoeta

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