Madres, Niño, Momia, Encantadora, Familia, Fraternidad

EVITEMOS EL SÍNDROME DEL NIÑO SACUDIDO (ZARANDEADO).

Aumenta su frecuencia en época de vacaciones estivales, sobre todo en los días de transición (llegada-partida) donde se convive en espacios no habituales, generalmente más reducidos y desorganizados incluyéndose a los más pequeños, imperceptiblemente, en el casi siempre inevitable “totum revolutum”; también se describen casos como consecuencia del trasiego en el automóvil, frenazos (aceleración- desaceleración brusca) juegos, etc. . En estos casos accidentales la repercusión suele ser sobre el aparato locomotor y las lesiones son de mejor pronóstico que las neurológicas (salvo las producidas en algunos accidentes graves) más propias de los actos de violencia. La tracción intempestiva sobre extremidades puede acarrear distensión articular, subluxaciones o luxaciones.

Las sacudidas de transcendencia neurológica son, en general,  de mayor gravedad y suelen ser consecuencia de la ira de personas del entorno o ajenas (progenitores, cuidadores). La causa dolosa más frecuentemente contemplada es la  “reprimenda” al llanto inconsolable, a la negativa a comer, al estado de insomnio u otras situaciones reactivas de los bebés; no son infrecuentes los casos de abusos y palizas por drogadicción o sadismo. Se da siempre en menores de 3 años y, de ellos, con más frecuencia en menores de 12 meses. La sacudida neurológica es un movimiento brusco, que los músculos relajados del propio niño no esperan, por el que su cabeza sufre vaivenes violentos, sin amortiguación refleja,  provocados por la atroz reacción de mentes degeneradas, o por otras causas accidentales (tráfico), ya comentadas. Se atienden en neurocirugía, con frecuencia progresiva, casos de hemorragias y hematomas intracraneales y hemorragias en la retina, con probables secuelas neurológicas y visuales, que hacen peligrar la vida (o limitarla para  siempre) de estas víctimas irredentas.

Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros.