
Desde la particular opinión de este ciudadano de a pie (que, dios mediante, va a celebrar un año más de vida y, por más de un motivo, incluido en la llamada “población de riesgo”) y, en base a su experiencia vital, debería considerarse urgente la restitución de muchos de los valores relegados, olvidados y mancillados, para lo que deben tener, a la vista, sendos partes, tanto paliativos, como reconstructivos. Habría que desmontar, para el desguace, las piezas desdentadas de la improvisación, del antojo, de la fabulación, de la mentira, de la contradicción, de la argucia y de la bajeza. La garantía de credibilidad y confianza es, del todo, imprescindible para dar y recibir, para creer y esperar y, lo que es más acuciante, para montar, engrasar y poner a punto el engranaje, esencial para la buena marcha.
doctorpoeta
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