
Bajo el techo de la alcoba, un mal de amores sufría y en busca de un corazón bajé a mi patio andaluz y en un parterre latía una luz y una ilusión, cuando un rosal florecía.
Y mi alma enamorada, a una diosa sorprendió que, entre incienso y ambrosía, en alto, llamó a su dios: ¡Oh, mi soñada Afrodita, que has reparado en mi voz! Y de su hueco voló, hacia su frente bendita, donde el pulso comprobó; también sus labios de fuego, que, con pasión, los besó. El incienso cubrió el hueco y se oyeron bulerías. Cambió el palo a “soleás”, el despertador sonó… y un mal de amores sufría.
#doctorpoeta
Comentarios recientes