
¡TANTO EVENTO!
Atracados en la semblanza de la vida
partiremos hasta el fin de tanto evento
aunque bien que se esfumaron,
es muy cierto,
tantas penas y sonrisas, ¡incontables!
una a una…, más de ciento.
Desde el puerto,
con la edad, más que empezada,
avancemos a pesar de andar muy lentos;
¡es muleta, que rememos agarrados!
El recuerdo de los jóvenes encantos
que sus días de pasión nos proveyeron
cuando el sueño de las rosas florecía
con la savia, con su aroma, mucho riego
y requiebros que encarnados nos ponían.
¡Gusto fue, acoplar nuestros latidos;
Más ahora ¡consolemos los gemidos
con el puro placer de recordarlo!
¡Rema, rema! sin parar, los dos remando
porque el viento, es seguro, está pensando
si atizar sobre las lonas del velero.
Antonio C. Rodríguez Armenteros
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