Han venido

como dos cuajos de sangre,

de olor a gangrena herida

y sabor a extraño llanto.

Pero tú, que albergas miedo,

mucho miedo y soledad

como dos nidos sin huevos,

por las dunas del desierto,

seguro se perderán .

Ahora vienes,

a incordiar fases del sueño,

con un hola y un adiós;

pero, cual serpiente loca,

que se abraza en movimiento

y enrollada, a su manera,

en mi suelo se detiene


¡Que el fuerte hedor, ya no aguanto!

Chillas fuerte, desde abajo,

reclamando mi deseo,

antes de llegar la noche…

¡Prefiero mi soledad,

oír tu intento suicida

y ver tu descanso en paz,

cuando, por algo, me agache!

doctorpoeta

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