
Suenen palmas con olés,
zapateados bailemos
que, aquel duro acontecer,
parece reblandecer,
por soleares y tientos.
Sigamos el rumbo fiel
de la Rosa de los Vientos
que, estamos llegando al puerto,
cuando empieza a amanecer
¿Qué pájaro será aquel
que canta en la verde oliva?
¡Para tu fandango Inés,
que su canto me reanima!
Tocad, sin cesar, después,
hasta romper los bordones,
porque, nuevos, traigo tres,
zurcidos a los pantalones.
Y habitas con bacalao,
para el vino de Jerez
he comprado en el colmado
Cantad, que nos vean contentos
globalistas y masones;
celebremos su escarmiento,
el zapateo no paremos
hasta que cruja el tablao
y, con él, nuestros lamentos.
doctorpoeta
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