EL RIESGO DE LOS «CUBATAS»
Hay fugas del tiempo aquel
que, lejos de nuestra estancia,
pierde querencia a volver,
aun repescado en subasta
En nuestra noche de amor,
que los besos no se vayan;
las caricias entren, salgan,
que, alcoholizados los dos,
sobria quede la esperanza…
¡Qué hermosa noche de amor,
que, hasta Dios, nos acompaña
aunque sea oliendo a alcohol
y algún beso sea con náuseas!
doctorpoeta
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