
¿Importan los niños, las niñas, las gentes que mueren de forma imprevista? ¡Lo que debe de importar es cada niño, cada niña, cada persona que muere para que, jamás, merezca la pena, de “alguien”, una muerte subrepticia!
¡Ya está bien y nunca más; la violencia ha de parar, ante el gesto de dolor de un pequeño malherido y, por Dios, sin rechistar si, de horror, ha fallecido.
doctorpoeta que, de milagro, respira
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