
Perderte puedo en tu duda;
mas no pierdo la esperanza
pues la duda no es desprecio.
Para eludir la condena,
quiero soñar en tus sueños
y desvelarme en tu vela.
Descubre:
si te estremece la dulce caricia
de requiebros y palabras
cuando mi alma te habla;
si gozas con mi ternura
y lo vive tu semblante;
si mi boca, en un silencio,
pasa el testigo a mi mente
y lees en el pensamiento
que estoy loco de quererte;
si, musitando en tu oído,
te conmueven mis suspiros,
mil latidos, cien lamentos;
si hacia tu puerta me lleva,
el aroma de tu cuerpo…
Presto, mi impulso se frena
y en la antesala del cielo,
harto impaciente, yo espero.
Apareces
y vibra de dicha tu pecho
cuando albergas mis anhelos,
mis suspiros, mil latidos,
y mi corazón sediento.
¡Ya, la duda y el lamento,
sin cabida, huyen corriendo
del furor de la pasión
que fluye de un largo beso!
doctorpoeta
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