El juego coreográfico y simbólico, en sí, es más creativo y edificante para el desarrollo psicológico de los niños-as, que el tecnológico, porque comparten, aflorando, sus mundos internos respectivos, emociones y vivencias. Hay comunicación con sí mismo y con los demás. Es como un ensayo, con juguetes, muñecos y actitudes IMAGINATIVAS, para representar normas, en general, socialmente preestablecidas, que van asimilando poco a poco, de una manera divertida y eficaz.

doctorpoeta