¿Sabes?
Anoche te amé dos horas;
midió el tiempo, el corazón;
el tuyo, fuera de horario,
si o no, ¿cronometró?
Mas tampoco yo lo intuyo
y en el mío, de tanto amor,
un latido, con razón,
fibriló al ritmo tan alto,
y al forzarte, en un abrazo,
un vahido, me amagó.
Hubo tiempo de descuento
y rematé con un beso….
Antonio C. Rodríguez Armenteros
Comentarios recientes