
REVUELO
¡Oh! crisálida que aguardas
el despegar de tus alas;
¿No se ven?…
¡pues no han salido!;
surcarán, en cuanto salgan.
¿Olvidaré que te has ido?
Me citaste, mariposa,
y dudé donde había sido:
si, en un pétalo de rosa,
no recuerdo que era roja;
si, en el envés de la hoja,
soy daltónico perdido.
¡Posamos en una espina;
ahora recuerdo,
aquel pinchazo sufrido!
Quise, levantar mi vuelo
y al verme sangre en el dedo,
dejé de volar contigo.
¡VUELVE A MÍ, MI MARIPOSA!
Antonio C. Rodríguez Armenteros
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