
Mes dedicado a Marte, dios de la guerra, de la lucha.
Su flor simbólica, el narciso, cuyos ramilletes regalan deseo de felicidad, alegría y vuelta a la juventud.
Podados los rosales, se abre la esperanza cercana de la resurrección: ¡Muy pronto, podremos decorar la mesa del desayuno con preciosas rosas rojas!
Abre el camino hacia la paridad: En su día 21, equinoccio de primavera (igualdad con la noche), el DIA conquista una duración igual a la de la noche; (el día 22 de Septiembre, equinoccio de otoño, la NOCHE conquista una duración igual a la del día).
La luz y la oscuridad no prevalecen una sobre otra, fenómeno astral que reclama para la humanidad ese otro “equinoccio existencial”, en cuyo acontecer se alcance, entre hombres y mujeres, su digna equiparación con las armas del esfuerzo, entendimiento, dedicación y voluntad de restitución, como magnífica oportunidad para el renacer de la esencia y decencia humanas
¡POR EL EQUINOCCIO HACIA LA EQUIDAD!
doctorpoeta
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