En la orgásmica del alba,
llamo a Dios;
solícito, se presenta
y señala a mi Manchuela,
más lozana que una flor.
Su aroma a pinar me llega;
de la besana, el rumor;
el color de plata oliva,
de mi alma, la emoción
y el repique de campanas,
de la iglesia de San Juan,
avisa a fiesta.
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