
No cesa la inspiración pues la vida, que renace del silencio, con fruición abre su oído: jilgueros que, en melodías, traen desde el orto sus trinos y, en musitar de suspiros, nos miramos tu y yo; suave es la dicha que arrulla, cortejada por la luz que, de un sueño, se espabila…
doctorpoeta
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