
Mi solidaridad, y deseos de concordia, para quienes malviven en ese gueto impresentable de su realidad.
Que el Niño, que va a ser de todos, les muestre su sonrisa de esperanza complacido con la humildad de sus presentes y con el sincero fervor de un villancico y los lleve a la realidad de todos sus anhelos, allende el oasis del pesebre.
doctorpoeta
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