Por detalles, por objetos,
siempre me recordarás.
Mi imagen en este mundo
se muestra dentro del lar.
Poso en fotos y en los fondos de pantalla
Dejo huella en mis libros, en las flores,
y en el reloj de pared, cuyo carillón me aclama
y en todo lo que sea recuerdo, si ha pasado por mis manos.
Como se hace pesada la carga,
para poderla arrastrar ,
me he reservado, tan solo,
para recordar las tardes de nuestra hora del te.
¡Una misteriosa taza!
Que, igual que las caracolas ,
donde el mar, canta, y no calla,
te susurrará otra vez, si al oído te la adosas…
¡Conversaciones del alma,
que tantas tardes tuvimos en el sofá del salón!
doctorpoeta
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