UNION

No entiendo de Economía aunque pudiera ser que, un poco, de Medicina. Afín a la introspección, pienso sobre si habría motivos para sentirme inseguro y/o con cierto desequilibrio emocional; diría que, en algunos aspectos, podría ser más feliz y, esa carencia,  también la percibo en mis allegados; por obligación, intento acercarme al diagnóstico, para aplicar, en lo posible, la terapia más adecuada, si bien doy por seguro que mi deseo, no trascenderá de mi propia reflexión. La economía familiar es la unidad elemental de la economía nacional, pienso. Y comienzo a  elucubrar con la hipótesis sobre si el euro, (un sistema monetario, para mí, de implantación anacrónica), podría ser el agente etiológico de gran parte de los males sociales. Se aludió a muchas ventajas, pero yo, personalmente, no he vivido más que la atónita sensación de nadar en “río revuelto”, con la consiguiente “ganancia de pescadores” que, con toda seguridad, existen y el sustancial abaratamiento de las hipotecas, que sí que fue un logro. Fue un ENGAÑO, “vender” como equiparable  el poder adquisitivo, antes y después de la imposición de la moneda. Se me dirá que no sólo se pretendía activar la economía, históricamente consolidada (por los de siempre), sino también alcanzar más uniformidad y solidaridad entre los estados miembros, desarrollo, políticas comunes, etc. que no entro a valorar, pues mi preocupación se centra, ni más ni menos, en el exiguo alcance de la pensión y en el sonrojante salario de mis hijos, los tres con cualificación universitaria. Además de otras realidades que ahora no comento, me llevan a la convicción, desde mi posición de sufridor,  que la instauración del euro fue una sentencia condenatoria irrevocable para las clases medias que se ven abocadas a la proletarización y para las clases trabajadoras que malviven en el umbral de la pobreza. Nunca se ha dado más desigualdad social ni más concentración de la riqueza.

Lamentablemente no veo otro tratamiento que el Orfidal. ¡Jóder!

¿EL EURO ESTÁ SIENDO FACTOR DE NIVELACIÓN? ¡EN ABSOLUTO! Estimo que, primero, UNIFORMIDAD, SOLIDARIDAD, DESARROLLO Y EQUIPARACIÓN DE SALARIOS, entre los países de la comunidad y luego, unificación de moneda.

Mis disculpas a los economistas por si desde mi opinión, absolutamente profana y estrictamente personal, he cometido algún tipo de aberración, que estoy seguro. Saludos cordiales

Antonio C. Rodríguez Armenteros