
Sobrevivimos, lo puedo asegurar, por la astuta enseñanza de los muertos y, sin duda, porque la hemos aprendido
¡Felicidad inagotable,
más allá del sufrimiento,
a quienes salieron huyendo
de este valle miserable,
lleno de tristeza y miedo!
¡Gracias, padre; gracias madre!
doctorpoeta
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