NOCHEBUENA: Cuando, mi lado dócil, hace proclama del Credo y del Misterio, mientras mi lado rebelde, se embriaga en los fastos del solsticio.

-En el nombre del Cielo,
te pedimos posada;
que, tras un resbalón,
en la nieve cuajada,
se notó contracción
y, las aguas rompió,
mi doncella adorada.-

-Pero, ¡esto no es mesón!…
¡Caminad adelante;
el sendero, seguid,
que prefiero, no abrir,
por si fuerais, farsantes.-

-¡Caridad y compasión,
por piedad, trato humano!
y podrás comprobar,
tras el parto anunciado,
que tu miedo es fugaz
y seremos amados

-Venimos exhaustos,
desde Nazaret;
yo soy carpintero
y, mi nombre, es José-

-No me importa tu nombre,
ni tu porvenir;
¡largo!,
golpea, en otra puerta,
que, con tanta insolencia,
no me dejas dormir.-

-¡Por mi vida, casero!;
albergue, te pide,
porque, así lo decide,
el designio del Cielo.

-¿Eres tú, Señor José,
ella es tu esposa, María?…
¡Entren, peregrinos, entren,
que, antes no los conocía!
Me honraría vuestro perdón,
en esta noche, tan fría-

-No reúne condición,
el portal de mi posada
pero, tanta es la emoción,
que caldea ya la escarcha-.

Una estrella, de Orión,
alumbra una nube blanca,
a un varón, barba florida
y, a María, abrir su entraña.

¿Pasó algo en el Portal?
¿qué llegó a la Humanidad?

Por su alar, alzado y roto,
sin la paja de cubrir,
nó sólo alumbra, una estrella,
¡hoy, relucen más de mil!.

Cerdos, corderos y pollos,
juntos, salen del redil;
exultantes, los pastores,
hacen coros y guirnaldas;
con panderetas y flores,
y, al Rey, adoran al alba.

Mansos, la mula y el buey,
tienen querencia al pesebre;
han de calentar la paja
y que, el Bien, duerma caliente.

Se oyen balidos del grey,
el bullicio de la gente,
flautas, zambombas, sonajas
y las almas, que se encienden.

Un mensaje, trae su cara,
divino brillo, su frente…
¡¡¡le recitaré un poema,
cuando mi Niño, despierte!!!.

QUE EN EL SUEÑO DE LA NAVIDAD, TODOS LLEVEMOS LAS ALAS.
UN SUPERBESAZO