BENDITAS DIFERENCIAS

Percibo en la vida misma que, por fortuna, cantan diferencias, para mí, irrebatibles, entre hombre y mujer. Desde mi percepción personal veo al hombre realizarse, como el protagonista, en el nudo de una novela; en cambio, contemplo a la mujer, ¡como musa alucinante de un bellísimo poema!

El hombre, piensa y no duerme. La mujer, durmiendo, piensa

El hombre, exige. La mujer, suplica

doctorpoeta

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