
Fabulando en el insomnio
¿dormir? queda para otros;
En la noche de un poeta,
¿verso cabe, rima acepta?…
La papelera, repleta
busca el lema y queda absorto.
Dicta sentencia el poema:
¡No! nunca reo, será el placer
ni tampoco, el sufrimiento;
ni suicida el mal de amor,
ni crimen, de móvil, los celos.
Engreídas las estrofas,
con algún ripio y misterio,
de besos, suenan chasquidos;
suspiros de la leyenda,
y más que probable, muy cierto,
un orgasmo quitapenas.
¡Soy poeta!
¿Vendrás conmigo a mi noche?
¡Nunca llegues somnolienta!
¡Quiero saciarte de amor
y has de mantenerte alerta!
Antonio C. Rodríguez Armenteros
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