¡ANDE, ANDE, ANDE!

Cuando llegan los momentos entrañables, es imprescindible reivindicar, de manera tajante, lo que ahora se quiere relegar de forma insidiosa y cobarde, a un mero referente histórico «atávico y antisocial»: LA FAMILIA TRADICIONAL, que, sin embargo, amparada por la coraza de la tradición, nunca va a dejar de ser el núcleo principal de la convivencia.

Me voy a referir a esta forma de agrupamiento social, como única valedora de la digna conexión interpersonal.¿ Dónde si no, podrían encontrarse, con dispendio y desinterés aquellas necesidades que cuerpo y alma necesitan, compendiadas en esta relación de significados, retóricamente independientes, pero, todos, con una férrea conexión:

Calor, perdón, cariño, humildad, paciencia, meta, colaboración, admiración, alegría y comunicación, tristeza y colaboración, respeto e independencia, comprensión, delicadeza, fidelidad, amistad y lealtad

Un fuerte abrazo desde mi deseo de CONCORDIA (corazón con corazón) entre todas las familias del mundo.

Antonio C. Rodríguez Armenteros

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.