
MADRE NATURALEZA
Cuando la alondra al nido
vuelve
y llega, vibrante, a tu oído
el trinar de algarabía;
cuando tus niñas, abiertas
en sombra,
ruegan que capte el olfato
ese prodigioso aroma
de la rosa que se abre
y tu tacto, que esculpe belleza,
eleva a tu tu mente,
con suave destreza,
facciones, placeres, las artes,
las ciencias;
cuando sabes, por el Braille,
cuánto brillan las estrellas,
cómo se evocan tus sueños,
cómo se logran anhelos,
cuánto te gustan mis versos
y, a la luz de los mensajes,
tanto como yo te aprecio;
si tu boca, con bellísimas
palabras,
narra la luz de tus valles,
pinta la nieve en tu monte,
notas la luna y sus fases
y sacias de amor, con tus besos;
si contemplas el inmenso
azul del cielo
surcando la paz de tus mares;
si en mi playa, recoges la brisa,
que respiras en tu isla,
amarrado tu velero;
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