SANGRA EL IDIOMA
La prosodia visceral, que acompaña al “modernismo” sectario y «vomitada» por las náuseas del esnobismo, es dogmática, procaz, buscabullas, agresiva, malsonante, bochornosa, ridícula, cutre, grotesca e insultante para la gente normal, a la que más se le lanza.
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