
Vuelvo a ti, mi mar soñado;
bajo deprisa a tu playa
sin haber sido citado.
Me recibes a rugidos. No es regaño;
es tu ira
que espuma sobre las rocas.
Te lastimas;
tus esguinces, no se notan
pero una y otra ola, una y otra,
otra… y otra,
todas las olas te importan:
tras violenta acometida,
a tu seno, las reportas;
más silentes, comedidas,
aunque todas vuelven rotas.
Es un ciclo inexorable:
viene y va, mi pensamiento;
hay recelo en la mirada,
y lo más incontestable:
la existencia es marejada.
doctorpoeta
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