EL ESPEJO DEL AGUA

En tu ausencia
se estremecen mis ojos de plomo,
caídos e inertes.
¡Cómo anhelo la luz de tus días
alumbrando
el umbral de mi alma
vibrando en tinieblas!.

Muestra el espejo del agua
recuerdos y sueños
que chapotean,

el horror de mis ojos
hinchados de pena

y tu aplomo, doncella del prado,
entregando tu amparo
a la brega terrena.

Me embelesa el delirio
y, sediento,
necesito saciarme en tu fuente
y jugar con tu encanto
sonriendo en la hierba.

Vil quimera
abatida en la suerte;
el reflejo impostor,
de repente,
se pierde en el gris de la nube
y se ahoga
en la onda mordaz
de la aleta de un pez
que, nervioso, se mueve…

Antonio C. Rodríguez Armenteros