A MI QUERIDO HIJO

Tu lágrima precipita por la sima del destino;

alguien la quiere secar, soplándola con suspiros;

quizás logre el cometido, aunque pueda ser que no

 y duda tu convicción: ¿Es la solución llorar?

Pero, aún no se ha perdido;

se ve, por tierra, reptar y se pierde la humedad

sobre una lombriz terrena, por brozas de un

humedal.
 

Se renueva su ilusión, pues no hay rastro de la pena

y alguien, que favor te ruega, hacia ti quiere llegar;
 

su sonrisa va a lograr aliviarte el corazón 

y tu estima restañar;
 
permitiste su incursión y al fin te quiere contar:

-Conozco, bastante bien, qué es un alma

desvalida;

ven conmigo a aquel lugar de incontestable relax

donde no saben de ira y la expresión, educada ;
 

de sobra conocerás, tranquilo  y despreocupado, 

la forma digna de amar;

pero me vas a esperar, aunque tú ya estés  a salvo

pues lo mismo, quiero yo, para ponerme a tu par.
 

En mi casa he de lidiar fantoches de colorado con los que

consentí morar,

aunque si están o no están, me va a traer sin cuidado

porque les pondré un candado

y, seguro, no entrarán, si es que hubieran regresado

desde el destierro obligado, cuando los quise expulsar
 

Drástica es la solución que he decidido tomar porque

estaba defraudada y cogida de tu mano, volveré a la libertad;

la canalla he superado y contigo voy a marchar.

doctorpoeta

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.