
OVARIO POLIQUISTICO. A PROPOSITO DE UN CASO EN UNA PREADOLESCENTE. (LA ADOLESCENCIA ME MOLA)
Es frecuente y muy importante su diagnóstico, lo antes posible. Afecta a chicas y a mujeres jóvenes. Hay que sospechar su diagnóstico ante menstruaciones irregulares, escasas, copiosas, cíclicas o anárquicas e, incluso en ausencia de las mismas. Además, en el síndrome, se incluyen síntomas inquietantes como proliferación del vello, de distribución irregular, alopecia, acné, esterilidad, obesidad, tendencia a la diabetes, hipertensión, apnea obstructiva del sueño, ennegrecimiento de la piel en cuello, senos y axilas y freno relativo del crecimiento. En su aparición, existe base genética, es decir, no es infrecuente la incidencia de casos familiares.
La causa orgánica, es la existencia de quistes en los ovarios, que impiden o alteran la ovulación cíclica y fisiológica y provocan desequilibrios hormonales, predominando las hormonas masculinas sobre las femeninas.
Las niñas que presentan signos de pubertad, antes de los esperado, como vello púbico y axilar, tienen riesgo de desarrollar un síndrome de ovario poliquístico, sobre todo si hay concurrencia de casos familiares, requiriendo cercanía en el seguimiento.
Es responsabilidad del pediatra, llegar a un diagnóstico lo más precoz posible, para limitar el riesgo de sus complicaciones. Es muy útil la valoración de los síntomas, la aparición de los mismos y solicitar un estudio ecográfico de la pelvis, a ser posible, de alta resolución, para confirmar la presencia de los aludidos quistes de ovario, en uno, o en ambos lados. Importante sería la evaluación analítica, bioquímica general, perfil hormonal, o exploraciones multidisciplinares como examen ginecológico, endocrinológico, cardiológico, psicológico, dermatológico, etc. personalizados, según síntomas.
El ovario poliquístico, no se cura. Pero su tratamiento hará revertir, a estas sensibles pacientes, al disfrute de una vida, sana y feliz. Para ello, ES EXIGIBLE AL PEDIATRA, además de la responsabilidad del diagnóstico, comenzar con las indicaciones más genéricas del tratamiento, y centralizar en la historia todas aquellas terapias multidisciplinares que, en función de los síntomas, cada caso requiera.
Se comenzará, recomendando dieta adecuada y ejercicio físico, reglado y progresivo, fundamental en el control del sobrepeso y sus secuelas, como hipertensión y diabetes.
Aconsejar el uso de píldoras anticonceptivas, podría ser, en principio, recomendación del pediatra, para reconducir el desequilibrio hormonal, rebajando la concentración de hormonas masculinas y regulando el ciclo menstrual. La eficacia no es absoluta, debiendo establecer en seis meses, el límite temporal, pasado el cual, si no hay respuesta, habría que pensar en terapias alternativas.
En mi práctica, utilizo la Metformina, que, actúa controlando la ovulación y disminuyendo la concentración de hormonas masculinas.
A veces, con excelente resultado, he aplicado la combinación de anticonceptivos y Metformina.
Desde el punto de vista emocional, hay que utilizar estrategias que ayuden a elevar la autoestima de estas chicas, donde sus relaciones con el entorno y grupos de amistad, el aspecto físico, el amor, música, literatura, actividades lúdicas y culturales, tienen tanto que decir.
Antonio C. Rodríguez Armenteros
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