ANTÓFILOS

Imagino ser abeja que volaba tras de ti

y sus hélices paraba;

avanzabas tu camino y, por tu detrás, volaba;

incluso, si me ahuyentabas, lado, a lado,

te procuraba esquivar, para, mi avance, seguir.

Ahora, que sigo errante, sin tu sueño, soy la nada

y sin tu polen libar, no me quiero despertar.

Como hombre, ahora te hablo:

Te entregué mi corazón, tímida abeja real

y si te hago llorar, mis ojos, también se abren

y te ofrecen compasión.

Dame tu antena, porque la vida es muy bella

si consiente nuestro amor.

Siempre te abriré el camino: ven, no huyas, que no

te perseguiré.

Te entregué mi corazón, tímida abeja real

y, si te hago llorar, mis ojos, del todo, abren

y te ofrecen compasión; también te piden perdón

Dame tu antena, porque la vida, es mu bella,

si consiente nuestro amor;

Si libas mi corazón, dame la miel de tus

labios…

¡Dulce sueño, amada mía, que humanos somos los dos

y no queremos despertar,

que los sueños, sueños son!

doctorpoeta

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.