Debemos tratar de evitar que los menores, y con más predisposición los adolescentes en confinamiento, presenten manifestaciones de ansiedad y/o  claustrofobia. Podríamos enfrentarnos a síntomas tales como:

 Falta de aire o sensación de asfixia (suspiros frecuentes y tener la sugestión de quedarse sin oxígeno) en ausencia de fiebre y otros síntomas de infección respiratoria.

Otros como sudoración y escalofríos; boca seca, náuseas, mareos, taquicardia, temblor o desorientación.

¿QUÉ HACER?

No restar importancia a sus sensaciones; el paciente debe percibir interés en los demás. 

Al hablarle se deben utilizar palabras positivas como “acogedor” “cómodo” “campeón-a” “exquisito” Enseñad a realizar series de varias respiraciones profundas (no demasiadas) para desacelerar el ritmo cardíaco y reducir el nivel de ansiedad y estrés.

– El entorno debe ser un ejemplo para quien “no se encuentra bien”  y no mostrar miedos ni preocupación ya que muchos de los miedos infantiles se heredan de los padres y/o familiares.

– Hay que “hablarle de otra cosa” o distraerle con actitudes variadas y la conversación debe ser frecuente, fluida y amena. La risoterapia es muy eficaz: chistes, cuentos. RECORDAD: ¡¡¡HABLAD!!!

– Juegos en casa: realizar juegos condicionados a estar en lugares más o menos pequeños y/o abiertos,  pero que resulten divertidos como: crear una tienda de campaña con mantas y meterse dentro a jugar; utilizar una caja grande de cartón para crear una pequeña casa de juguete o un castillo. Los juegos de mesa son aconsejables, procurando que los “peques” salgan ganadores. Las ocupaciones lúdicas deben ser de duración no demasiado prolongada y variables en la elección; los juegos competitivos por el suelo (correr por el pasillo) son aconsejables, con las debidas precauciones, al igual que los-as más mayorcitos, implicarse en las labores de la casa; atractiva y gratificante suele ser la actividad culinaria al que eleva la autoestima no sólo del-la chef, sino también de el-la-los-las pinche-s

Mucha felicidad. ¡Vamossss!

Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros