

JAÉN PASIONAL
Pura ley de la aleación:
plata vieja, mar de hiladas
pasó la ninfa adorada
y un olivo se inclinó.
Y con su savia de oro
a latidos rezumada,
con cadencia de balada,
un tributo le pagó:
-“Pastira, mi reina mora:
decorada con la trama,
besa tu frente mi rama
con la brisa de las olas.
De mi cántaro de amor,
óleo virgen consagrado,
unge tus pechos lozanos
y resalten de la flor”-
Oro, plata y esmeraldas:
brillan sus ojos al sol;
fina joya repujada
que la campiña lució.
¿Orfebre? ¡La tierra mía!
remozada de labor;
riego de sudor bravía
y abonada de pasión.
En Jaén, cuando mayea,
lleva el aire una canción
y suenan cuando alborea,
las notas de un melenchón:
-“Chirri noble: pecho abierto,
celoso se resignó
y, a la puerta del convento,
su desengaño llamó.
Antonio C. Rodríguez Armenteros.
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