Las pandemias, los desastres naturales, las políticas depravadoras del orden, de la vida, de la dignidad y de la hacienda, provocan mimetismo existencial hacia el nihilismo y el abstencionismo que, por la vía de la impotencia y de la resignación, se extienden de manera exponencial; su cronificación conduce al bloqueo de los resortes de reacción, tales como afirmar, negar, demostrar, decidir, vivir. Existe pasividad y pérdida de la capacidad de discriminar el bien del mal, lo afectivo de lo efectivo, lo mejor de lo peor, lo normal de lo anormal y conduce a un posicionamiento afín a argumentos inexplicables: Actúa como si se tratara de una forma de narcosis incidental de la personalidad, susceptible de moldeamiento por tacticismos advenedizos.

Tal ocurre en la manipulación político-social, hacia el supremacismo de la clase dominante; también, de manera puntual, como reacción mental a situaciones de enfermedad grave, desengaños, frustraciones, acosos y otros abusos, víctimas de familias y/o grupos tóxicos, etc. La inexistencia interesada del proceso resilente, es clave para el logro del pérfido objetivo.

doctorpoeta