
CUANDO EL DESTINO ES VIVIR
En el prematuro, cuya probabilidad de riesgo es inversamente proporcional a su edad gestacional y al peso del nacimiento, aparecen con mayor frecuencia los síntomas de alarma antes del tercer día del nacimiento, pudiéndose apreciar: temperatura corporal baja o muy baja, tensión arterial deprimida, disminución o elevación de la cifra de glóbulos rojos, piel y mucosas amarillas, neumonía, respiración rápida, que puede ser pasajera, la temible enfermedad de la membrana hialina, por formación de ”telillas” de fibrina, que comprimen el espacio de los alvéolos, intestino paralizado, afectación del cerebro por falta de la llegada de oxígeno, glucosa en sangre alta o baja, calcio bajo, sodio y potasio altos, plasma sanguíneo espeso, bajo contenido de proteínas en la sangre y hemorragia dentro de los ventrículos cerebrales (depósitos donde se almacena el líquido cefalorraquídeo).Con la disminución importante del riesgo de estas situaciones, no hace mucho tiempo mortales de necesidad, se consigue en un porcentaje alto de casos, la supervivencia prodigiosa de estos seres con tantas carencias biológicas y nutritivas, incluso de prematuros de bajo peso extremo; la explicación se argumenta en el gran avance de la Neonatología por la inmejorable y progresiva preparación de todos y cada uno de los profesionales de estos servicios, cuyo prestigio, a nivel nacional e internacional les está siendo reconocido; el gran nivel de la gente se ve reforzado por la incorporación a la praxis de “aparatos” de increíbles prestaciones tecnológicas y, lo que es sumamente importante, a la comprensión y entrega de los angustiados padres y familiares, que se sobreponen para aportar ilusionados las mediaciones que, en beneficio de su retoño, les son requeridas. Al alta, el seguimiento en primaria también merece un especial reconocimiento a los colegas encargados de vigilar y, en su caso corregir, su delicada y peculiar evolución.
Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros
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