
Aunque amanezcan gripados todos los relojes del mundo, el tiempo no se detiene: progresa, con insidia, por el ciclo de los días y aunque no mire la hora, nos enreda en su andadura: en el azar, en el devenir de la vida, en las etapas hacia el logro, en las caídas hacia la frustración, en las citas con el bien o en las cuitas por el mal, en la sonrisa y el llanto…
También en la Navidad.
doctorpoeta
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