
Un análisis, como ciudadano de a pie, de los “raros” movimientos que sacuden la armonía existencial de la gente, me llevan a pensar que, una premeditación algorítmica de rentas pretende estrujar el mundo para libar su jugo. Los tranquilos valores de convivencia, con sus pros y sus contras, desde siempre considerados idóneos, se quieren sustituir a toda costa y sin rubor, por el valor cotizable del dinero; parece no importar la desolación que provoca esta forma de “revolución”, aunque, precisamente desde los frontones del agravio, se enarbola cada vez con más decisión, la bandera “antimisil” de la ambición, que provoca el hartazgo y derrumbamiento de los “revolucionarios”. La insistencia en proclamar las peregrinas verdades oficiales es, a mi juicio, lo que hace «levanta la liebre» de que «esto se pasa de castaño oscuro» Que se barrunta un final feliz, no me cabe la menor duda
doctorpoeta
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