SIN LENTILLAS
Perdido en la quimera, vi tu asomo, tan anhelado y fugaz, que me hundió en la perdición De buscarte, me ofusqué en el laberinto; en la puerta de salida, estabas. arrancaste tu destino y, tras corto ralentí, la marcha larga metías…
¡De tu norte, nunca supe!
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