OTEANDO

Mar: un inmenso alegato a bramidos.
Cielo: un eterno fiscal, en silencio.

¿Hay encuentro?
En la línea lejana, parece.

¡Voy a ella a escribir un soneto!

¡Vete ya que, más tarde, anochece!

¿Qué más da? si me embarco despierto
y la Luna, ya mismo, aparece

doctorpoeta