Me encanta cuando hablas
porque te haces más presente;
se complacen mis sentidos
que suben magia a mi mente;

la voz sale de tus ojos
en miradas que se encienden,
avivando mi sonrojo
y el latido de mis sienes.

Cuando llegas a mi alma
y en mi sueño te sumerges,
ardiente aguarda mi beso
que, a un suspiro, se detiene.

¡Nunca calles!…

Mucho menos, desde dentro;
¡clame de anhelo tu frase
y a flote resuene el eco,
voceando que “me quieres”!

doctorpoeta