¡CÓMO ALIVIAN TUS PALABRAS QUE DE MAYO, SIEMPRE HABLAN!
No es el tiempo, ni hay lugar, para hacer rimar la nieve fría y la fresca humedad de tus manos, que se habrían oreado en tu prado, con la afable radiación del sol que sale; tampoco, con las yemas de tus dedos que, curiosas, habrían tocado el laberinto tallado en la corteza del sauce; mucho menos, insertar en una estrofa el albor y la pelusa de sus flores, de textura de algodón y el balanceo de las ramas. Más imposible sería, resaltar nuestros jadeos, empapándose de amor, bajo el palio afrodisíaco de su sombra.
¡Pero, eso sí, es el momento ideal para tomar buena nota!
doctorpoeta, como si esperara la resurrección.
Comentarios recientes